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¿Tan malo es Bueno?

by en septiembre 12, 2011

Distracciones, equivocaciones, mal día para muchos… así fue era el partido de los enfranjados que a los 10 minutos ya habían encajado gol y a los 21 ya tenían un hombre más. ¿Y Bueno?

Nadie en el estadio se explicaba el hermetismo de los poblanos que con el marcador abajo y con superioridad numérica no daban una. El ataque se concentraba por la banda derecha con Rodrigo Salinas que tuvo un juego evidentemente errático, ya que de las decenas de centros que mandó ninguno fue preciso. Lucas Silva le hizo mala compañía por ese lado y tuvo intervenciones deficientes.

Pero la imprecisión no solamente se hizo notar en el carril derecho, el centro del campo tuvo más accidentes que aciertos con un capitán muy tibio y una desconexión lamentable con Luis García y Riascos, que dieron su peor juego del torneo.

Se veía venir lo peor cuando cayó el 2-0 al 58. No se vislumbraba capacidad de reacción, menos cuando desde el minuto 21 había uno más y parecía que a Sergio Bueno le daba lo mismo. Pero este gol le hizo notar que no tendría todo el día para intentar hacer algo distinto. Dos aciertos: salieron Salinas y García, entraron Pereyra y Romo, la gran  novedad en la cancha. Aunque a la gente no le gustó ese último cambio y se escuchaban fuertes abucheos al entrenador.

Al 67 comenzó se terminó la tegua. Gol de Romo. Esperanza para el Puebla. Al 72 el empate y al 79 la voltereta, otra vez Romo, el nuevo héroe. 13 minutos duró la reacción, la cohesión, el coraje. 

Monterrey estaba derrotado, más cuando Vucetich había metido el camión desde el 1-2 para mantener los tres puntos. Los minutos restantes eran de trámite. La afición estaba feliz a pesar de la tarde gris en el Cuauhtémoc. Habían bastado 13 minutos para alegrar a todos los presentes. El minuto 94 fue suficiente para volver a la realidad. Se hizo evidente que el Puebla tiene buen juego por pequeños lapsos, que Sergio Bueno no tiene control mental sobre sus entrenados y que él mismo tiene reacciones tan extrañas como lentas. Para la gente, él es el villano.

La única reacción inmediata de Bueno fue mentarse la madre con la afición que desde la tribuna se quejaba del resultado.

La realidad es que los goles de Monterrey tuvieron que ver con la falta de concentración y la lentitud de los jugadores, no con la de Bueno. Dos penaltis y un contragolpe ridículo.

¿Tan malo es Bueno?

From → Crónicas, Opinión

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